25 Oct. 2025
El Lamborghini Diablo es uno de los grandes iconos de la marca de Sant’Agata y un símbolo de la historia del automóvil. Redefinió el concepto de superdeportivo gracias a su diseño, sus prestaciones y sus innovaciones tecnológicas. En el año de su 35º aniversario, el Diablo sigue siendo un hito: fue el Lamborghini más vendido de su época. Apenas una década después de su lanzamiento, en 1998, surgió un proyecto singular vinculado a su motor V12: el Lamborghini Pregunta, un prototipo que se mantiene como una de las interpretaciones más atrevidas jamás asociadas al Diablo.
Concebido como concept car, el Pregunta era un biplaza descapotable extremo que, como su nombre indica, se planteaba como una “pregunta” abierta al futuro del diseño. Su silueta no se parecía a la de ningún superdeportivo contemporáneo y proyectaba un lenguaje radicalmente futurista, más cercano a un avión de combate que a un automóvil convencional.
Aunque utilizaba el motor V12 del Diablo, la carrocería fue desarrollada por Heuliez en su estudio de Turín bajo la dirección de Marc Deschamps. El diseñador belga ya conocía bien la marca, ya que durante su etapa en Bertone había firmado modelos y prototipos como el Jalpa, el Athon o el Genesis.
La carrocería del Pregunta estaba realizada íntegramente en fibra de carbono, un material entonces habitual en la aviación militar y en la Fórmula 1, pero todavía poco común en los superdeportivos de calle. El Diablo había sido pionero en incorporar inserciones de carbono, y el Pregunta llevó esa apuesta mucho más lejos. El diseño destacaba por sus enormes tomas de aire laterales y superiores, puertas de apertura tipo tijera, un parabrisas envolvente y una pintura gris mate directamente asociada a los cazas de combate. Los grupos ópticos, formados por pequeños elementos esféricos —ocho delante y diez detrás—, reforzaban aún más su carácter futurista.
El interior mantenía la misma inspiración aeronáutica. Concebido como una cabina, diferenciaba claramente el espacio del conductor, entendido como un auténtico puesto de mando, del del pasajero, más orientado al confort. Los asientos en Alcantara Azul Celeste, la iluminación ambiental mediante fibra óptica y las pantallas de cristal creaban una atmósfera avanzada. Entre sus innovaciones destacaban la instrumentación digital Magneti Marelli derivada de la Fórmula 1, sistema de navegación, cámaras de visión trasera —que eliminaban la necesidad de espejos— y un moderno equipo de sonido.
El motor V12 en posición central derivaba del utilizado en el Diablo SV, aunque adaptado para el prototipo de tracción trasera. Asociado a una caja manual de cinco velocidades, desarrollaba 530 CV y 605 Nm de par. La principal diferencia técnica respecto al Diablo de serie era la reubicación de los radiadores en el frontal, con una gran toma de aire integrada en el spoiler. Gracias a esta configuración, el Pregunta aceleraba de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos y alcanzaba 333 km/h, cifras que demostraban que se trataba de un concept plenamente funcional.
El Pregunta se presentó en el Salón de París de 1998 y posteriormente en Ginebra en 1999, acompañado de acciones promocionales tan llamativas como un vídeo rodado en una base aérea. Tras años fuera del foco mediático, reapareció en 2007 en Rétromobile y pasó a manos de un coleccionista privado. En 2014 fue inspeccionado por Polo Storico, que certificó sus componentes Lamborghini, y en 2025 fue subastado y adquirido por un nuevo propietario.
En paralelo, Automobili Lamborghini celebra en 2025 el 35º aniversario del Diablo. Producido en 2.903 unidades entre 1990 y 2001, fue el Lamborghini más fabricado de su era. Más allá de sus récords y prestaciones, el Diablo se convirtió en un fenómeno cultural y en un icono generacional. Treinta y cinco años después, sigue siendo una pieza clave en la historia de la marca y un símbolo de deseo atemporal, con el mismo espíritu innovador que inspiró proyectos tan singulares como el Pregunta.